Ser un León Anáhuac es símbolo de quien templa su carácter y domina sus propios instintos para llevar a cabo un liderazgo de acción positiva.
En el campo, esa identidad también se hace visible.
Antes del primer silbatazo hay un momento que se repite antes de cada partido: los jugadores se preparan, ajustan su uniforme y, finalmente, se colocan el casco.
Un casco protege al jugador, pero también representa algo. Cuando un León entra al campo, lleva consigo colores, símbolos, un número, un uniforme y una identidad compartida con quienes estuvieron antes que él.
Cada temporada también tiene una identidad propia. Por ello, el diseño del casco de Leones Anáhuac Cancún se renueva cada año, incorporando conceptos y detalles que representan el momento que vive el equipo sin perder los símbolos que forman parte de su historia.
Para esta temporada, el naranja toma el protagonismo como uno de los colores más representativos de la Universidad Anáhuac.
Pero basta acercarse un poco para descubrir que el diseño guarda más detalles.
La superficie incorpora metal flakes plateados y una aplicación naranja con pintura tipo candy. Cuando la luz incide sobre el casco, los destellos plateados se hacen visibles debajo del naranja, generando un acabado que busca proyectar una imagen moderna, contundente y reconocible dentro del campo.
El diseño también recupera elementos que hablan de la historia y personalidad del equipo.
Entre ellos se encuentran los Leones utilizados por el programa desde 2017, que se han convertido en un distintivo propio de Leones Anáhuac Cancún. En la parte posterior, el logotipo de la Universidad Anáhuac aparece acompañado por el número de cada jugador.
Sin embargo, hay una palabra que resume buena parte de la filosofía detrás del equipo: “We”.
Su presencia en el casco representa una idea sencilla pero fundamental: ningún jugador compite solo. Cada integrante forma parte de algo más grande y los resultados se construyen como equipo.
Dentro de esta composición aparecen también dos palmeras, una referencia al Caribe mexicano y a Cancún, el lugar desde donde los Leones han construido su historia.
Así, Universidad, equipo y territorio conviven en un mismo diseño.
La identidad de esta temporada no termina en el casco.
El naranja y el plateado fueron pensados para integrarse con las distintas indumentarias del equipo. Entre jerseys, fundas y colores, Leones cuenta con 25 combinaciones posibles, de las cuales utilizará nueve diferentes durante sus nueve partidos de temporada.
Negro, gris, naranja, plateado y blanco permitirán construir una imagen diferente en cada encuentro, tanto en casa como de visita, sin perder una identidad visual común.
Incluso lejos de Cancún, los colores buscan hacerse notar. Para el encuentro frente a Pumas, por ejemplo, se contempla llevar el naranja como protagonista al Estadio Olímpico Universitario, proyectando la identidad de Leones también como visitante.
Los diseños evolucionan y cada temporada encuentra nuevas formas de contar la historia del equipo. Sin embargo, detrás de los colores permanece aquello que realmente les da significado.
Porque portar el casco de Leones Anáhuac Cancún implica representar a los compañeros que están a un lado, a quienes alguna vez llevaron ese uniforme y a la Universidad cuyo nombre aparece en él.
Es ahí donde el “We” deja de ser únicamente un elemento gráfico.
Se convierte en una manera de entender al equipo.
Los uniformes cambiarán. Los cascos seguirán evolucionando. Nuevas generaciones ocuparán los números de quienes estuvieron antes.
Pero cada vez que un jugador se coloque ese casco y salga al campo, llevará consigo una misma responsabilidad: representar con carácter, orgullo y sentido de equipo lo que significa ser un León Anáhuac.
Porque detrás de cada León siempre hay un “We”.